¿Cuánto pesa el bigote?
Peso, rendimiento y mostachos en ciclismo
Llevar bigote te está costando unos 5€ extra de gasolina por año.
Lo dijo Jeremy Clarkson y por eso sé que es cierto.
Bigote/euros/año.
Vatios/bigote.
Voy a llevar este conocimiento avanzado al mundo del ciclismo y tú lo vas a ver de primera mano en este correo.
¿Cuántos vatios te está costando llevar mostacho? ¿Cuánto tiempo estarías regalando en la subida al Alpe d’Huez?
Sé que te interesa.
Quizá por eso del “Movember”.
Quizá por que quieres saber qué relación tiene el peso con el rendimiento en el ciclismo.
Pero antes de entrar al trapo con cálculos avanzados…
Y si ya estás suscrito asegúrate de difundir la palabra.
Todos conocemos a alguien lastrado por su vello facial:
Existe un libro de ciclismo para los muy —muy— frikis. Se llama “The Secret Of Cycling” , escrito por Hans Van Dijk, Ron Van Megen y Guido Vroemen.
Aquí puedes encontrar la fórmula del ciclismo, es decir, una fórmula matemática que tiene en cuenta todos los factores posibles para calcular tu velocidad sobre la bicicleta.
El caso es que hay un capítulo dedicado a cómo afecta el peso.
Cuidado.
Debes saber que llevo bastantes años en esto y he vivido la época de la obsesión con el peso, tanto del material como del propio ciclista.
Ahora se lleva la aerodinámica y el carbohidrato.
Y podemos, si quieres, hablar largo y tendido sobre ello.
Pero como sé que en las paradas para tomar café seguimos levantando las bicicletas del suelo para compararlas con la nuestra y haciendo búsquedas del tipo “Sram red vs force peso”, sé que, en el fondo, a muchos os sigue preocupando la fuerza de la gravedad.
Hoy aplicaremos las formulas “secretas” para poner fin al debate.
Pero hay una pregunta que quiero que te hagas antes.
¿Hasta qué punto cambia tu experiencia montando en bici el llevar una bicicleta más ligera o aerodinámica?
Hace un par de semanas fui a una marcha de gravel.
Llevaba sin competir desde 2020.
Las últimas 4 semanas de entrenamiento fueron un auténtico desastre.
Llegué a cuestionarme si lo mejor sería directamente no ir.
Y sin embargo, una vez allí, durante las 5 horas que estuve pedaleando no pensé en nada que no fuera la propia carrera:
Gestionar la energía (y el dolor de piernas).
No hostiarme.
Beber.
No perderme.
Comer.
Admirar el paisaje (o intentarlo sin hostiarme)
No pensé en ningún momento (ni si quiera en los peores) cuánto estaba mi bici (o la barba) lastrándome.
En qué estaría perdiéndome por no llevar 13 velocidades y UDH.
En si debería haber llevado el casco ventilado en lugar del “aero”.
En si el ancho de la cubierta o el taqueado era el idóneo para ese terreno.
Cuando no compites, y para mí la competición —por muy a tópico que suene— puede ser contra uno mismo, empiezas a obsesionarte con ganancias marginales.
Siempre que hablo con alguien con el foco puesto en su rendimiento; en mejorar y conseguir sus objetivos, todos coinciden en lo mismo: lo importante son las piernas.
Esto es: estar bien entrenado.
Hace más de 30 años que el doctor James Loehr viene hablando del desgaste que supone el compromiso pleno.
Como bien sabes, seguir un entrenamiento exigente (de los que de verdad hacen mejorar) requiere de un esfuerzo físico, mental, emocional y (para muchos) espiritual.
Esto supone un desgaste enorme que —seamos sinceros— no tiene garantías.
Invierto X pero el resultado puede ser X1, X-2, X3b… lo podemos estimar pero no predecir con exactitud.
En cambio, hacer una inversión en material, equipamiento, etc. nos da una ilusión de control; sin riesgo ni esfuerzo (mas allá del económico).
Invierto X = obtengo Y.
No digo que te dé todo igual y que vayas con una bici de 1972, la cadena llena de mierda y las cubiertas pidiendo cambio o que bebas cerveza y comas pizza para desayunar.
Lo que digo es que no debes perder la perspectiva y entender en qué orden de prioridad van las cosas.
Esta filosofía es la que aplico con quienes entrenan conmigo.
Estas últimas semanas hemos conseguido cosas que antes no creíamos posible.
Llegar de los 10 primeros (y esto es lo de menos) en un ultra. 400 kilómetros. Casi un everesting de desnivel. 28 horas pedaleando..
Competir 6 días seguidos en una vuelta máster y estar día tras día a full. En la fuga, disputando el sprint, subiendo con el grupo de cabeza, dejando atrás a quienes nos ganaban otros años…
Ganar un triatlón tras las peores semanas imaginables: una mudanza, abriendo un negocio…
No recuerdo hablar con ninguno de ellos sobre cuál es el peso de su bicicleta o si su Garmin tiene la pantalla a color.
“Solo” hemos desarrollado un hábito, una estructura que nos permite la adaptación y la evolución constante.
Si crees que algo así podría ayudarte:
Puedes contactarme pulsando aquí
O respondiendo este correo.
Por cierto.
Llevar bigote va a costarte 0,14 segundos cuando subas Alpe D’Huez.
O tendrás que pedalear a 0,013 vatios más para igualar tu tiempo barbilampiño.
¿Ya has esparcido esta revelación a los 4 vientos?
Bien.
Vamos si quieres ahora con algunos cálculos más.
Todos ellos (incluido el del bigote) suponen que eres un ciclista de 75kg, con un equipamiento y material que suman un total de 83,8kg.
Tu FTP son 300 vatios.
Ya sé que no es así, pero estoy cogiendo el ejemplo del libro.
Cómpralo que vale la pena.
Supongamos que cambias tu grupo Sram Rival (el tercero de la gama; 2841gr; unos 2000€ PVP) por un grupo Sram Red (el tope de gama; 2359gr; unos 4300€ PVP).
482 gramos y unos 2300€ de diferencia.
El peso de tercio y medio de cerveza y casi dos veces el salario mínimo español.
Vamos a ver qué ganaríamos debido a la reducción de peso en la mítica subida.
Redoble de tambores…
Subiríamos 16,9 segundos más rápido o nos ahorraríamos casi 2 vatios subiendo en el mismo tiempo.
¿Y si perdiésemos 3 kilos de grasa?
Aquí ya tenemos algo (en mi opinión) un poco más sustancial.
Subiríamos 1 minutos y 45 segundos más rápidos o ahorraríamos casi 11 vatios subiendo en el mismo tiempo.
….
Y así nos podríamos echar todo el día.
No tienes por qué creerme. Puedes comprar el libro y hacer tu mismo los cálculos.
Si eres físico, matemático o escribes para la típica revista o web-anuncio publicitario quizá tu tengas otra fórmula que desacredite todo lo que he dicho.
Podemos discutirlo. Podemos hacer cálculos más locos sobre peso o aerodinámica. Responde a este correo o
Por otra parte, si lo prefieres, puedo ir contándote varias cosas que he aprendido a la hora de aplicarme el cuento, es decir, cómo me he empujado a mi mismo a hacer lo que exijo a quienes entreno y sobre cómo fue la carrera: lo que funcionó y lo que no.
Tú dirás.
¡Un abrazo!

Jajajajajajaja, y no me río de tu carta, sino porque un minuto antes de de leerla, estaba analizando si cambiar mi pedalier Sram Rival por el Sram red y ahorrarme un bidón de agua (o al menos su peso). Pero sí, como tenemos una imágen muy bien estimada de nosotros, pensamos que subiremos los lagos de Covadonga silbando mientras nuestros amigos de grupeta juran en arameo, tan sólo porque los tornillos son de titanio. ¿Te acuerdas de Popeye y las espinacas? ( vaya que viejo soy). Gracias por este artículo que me devuelve a la realidad de por qué monto en bicicleta, salud y disfrute. Y hay que ser valiente para admitir que: Joder y porque me gusta coño, y me siento bien cuando le compro una chuchería a mi bici. Otros peinan perros o paran en bares con luces de neón estridentes.
P.D.: ¿Ese libro sobre entreno para cuando? Alguno lo esperamos salivando.
Genial este post !!!! Para reírse de uno mismo cuando estamos en pleno proceso de entreno , a mi me ocurre, si el pedo del cambio las ruedas cubiertas ropa posición bici , jajaja hasta el bigote . Pero también son maneras de no dejar de pensar en el objetivo.
Me ha gustado mucho !!!